
Habría que lavar no sólo el piso: la memoria.
Habría que quitarles los ojos a los que vimos,
asesinar también a los deudos,
que nadie llore, que no haya más testigos.
Pero la sangre echa raíces
y crece como un árbol en el tiempo.
La sangre en el cemento, en las paredes,
en una enredadera: nos salpica,
nos moja de vergüenza,
Habría que quitarles los ojos a los que vimos,
asesinar también a los deudos,
que nadie llore, que no haya más testigos.
Pero la sangre echa raíces
y crece como un árbol en el tiempo.
La sangre en el cemento, en las paredes,
en una enredadera: nos salpica,
nos moja de vergüenza,
de vergüenza,
de vergüenza.

7 comentarios:
¡Qué feliz es la suerte de la vestal sin tacha!
Olvidarse del mundo, por el mundo olvidada.
¡Eterno resplandor de la mente inmaculada!
Cada rezo aceptado, cada antojo vencido.
-Alexander Pope-
jelou ({)
que onda niña jeje
d:S...
que bonito mundo!
vengo y me topo con todo esto que lleva su olor...aah.
es esa misma sangre que seguira su cauce hasta desbordarse y ahogar no solo con memorias a los asesinos, es una lastima que no se pueda morir de verguenza...no se olvida ni se olvidara
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