viernes, octubre 02, 2009


Habría que lavar no sólo el piso: la memoria.
Habría que quitarles los ojos a los que vimos,
asesinar también a los deudos,
que nadie llore, que no haya más testigos.

Pero la sangre echa raíces
y crece como un árbol en el tiempo.

La sangre en el cemento, en las paredes,
en una enredadera: nos salpica,
nos moja de vergüenza,

de vergüenza,


de vergüenza.


7 comentarios:

RC: Contenido Estrategico dijo...

¡Qué feliz es la suerte de la vestal sin tacha!
Olvidarse del mundo, por el mundo olvidada.
¡Eterno resplandor de la mente inmaculada!
Cada rezo aceptado, cada antojo vencido.

-Alexander Pope-

cakes dijo...

jelou ({)

Mary Me. dijo...

que onda niña jeje

Anónimo dijo...

d:S...

Jessica Sosa Echagaray dijo...

que bonito mundo!

Shock Override dijo...

vengo y me topo con todo esto que lleva su olor...aah.

Anónimo dijo...

es esa misma sangre que seguira su cauce hasta desbordarse y ahogar no solo con memorias a los asesinos, es una lastima que no se pueda morir de verguenza...no se olvida ni se olvidara