entonces te despiertas con la certeza de que el mundo se va a acabar pronto
lo dicen los titulares, el viento silencioso y fresco de la tarde, los dos transeúntes en la calle con la nariz y la boca cubiertas
hay señales de ello por todos lados
te lo dicen tus ovarios con quistes malditos, el orgasmo silencioso de ayer, nueve meses de píldoras anticonceptivas, las semillas negras de una pitaya como pulgas flotantes que te escurren por los dedos
miras alrededor, un rictus de placer, quizá también de dolor desencajándote la boca
la falda hasta arriba de los muslos, las rodillas abiertas sobre el sillón, los ojos entornados, la respiración entrecortada
el apocalipsis más patético en la historia de todos los tiempos
el país yéndose al carajo en medio de estornudos, fiebre, mocos, histeria colectiva, locales cerrados y toques de queda
y nada te importa más que beber lentamente el té verde de tu vaso con hielos, y encontrar el disco del mario kart para jugar en el DS
lo dicen los titulares, el viento silencioso y fresco de la tarde, los dos transeúntes en la calle con la nariz y la boca cubiertas
hay señales de ello por todos lados
te lo dicen tus ovarios con quistes malditos, el orgasmo silencioso de ayer, nueve meses de píldoras anticonceptivas, las semillas negras de una pitaya como pulgas flotantes que te escurren por los dedos
miras alrededor, un rictus de placer, quizá también de dolor desencajándote la boca
la falda hasta arriba de los muslos, las rodillas abiertas sobre el sillón, los ojos entornados, la respiración entrecortada
el apocalipsis más patético en la historia de todos los tiempos
el país yéndose al carajo en medio de estornudos, fiebre, mocos, histeria colectiva, locales cerrados y toques de queda
y nada te importa más que beber lentamente el té verde de tu vaso con hielos, y encontrar el disco del mario kart para jugar en el DS

