...los ojos dorados ligeramente enrojecidos, cargados de esperanza y tu media sonrisa soplándome el aliento para adelantarte a mi voz, y en un sólo impulso decir llévame, llévame contigo, no quiero estar más aquí, llévame contigo. Los golpes de ala contra el pecho: atraerte, apretarte, besar el pelo, el rostro, bordear cada poro con la respiración cortada; rodeando con indecisión, con miedo, la palabra necesaria, la palabra que por años, después, habría de doler en la garganta.
días de amor (y otros olvidos) - arturo castillo alva