sábado, noviembre 01, 2008

Una lluvia suave pero constante cae desde el medio día. Hay niebla que envuelve los árboles, los caminos. Ella pasa por delante del parque, buscando su entrada. Un paraguas color crema, a juego con su gabardina, se apoya sobre su hombro. Recorre los senderos vacíos haciendo sonar los tacones en el camino de grava y lo busca con la mirada, temiendo que no esté ahí. En el centro del parque, resguardándose de la lluvia bajo un gran sauce llorón, lo distingue. Aprieta el paso al tiempo que cierra el paraguas.

Él la mira acercarse caminando como si flotara entre la espesura de los árboles y la persistente lluvia. Está sentado en una banca bajo el árbol, esperándola desde hace media hora.

No pude salir antes, dice ella echándose la capucha del abrigo hacia atrás.

No importa.

No debiste haber llamado al timbre, alguien podría haberte visto.

Tuve cuidado. Hacía tiempo que te observaba cerca de la ventana, sabía que me notarías.

Pero pude no haber sido la única. Un escalofrío le recorre la espalda y tiembla. Le gustaría que él la estrechara, pero sabe que no lo hará, no ahora, todavía.

¿Cuándo llegaste?, pregunta ella mirándole las manos. Están limpias, llenas de callos. Las unas cortadas al ras apenas se asoman en los dedos.

Justo ahora.

¿Y cuando vas a irte?

No lo sé, responde él. Gastas el tiempo con demasiadas preguntas.

El viento mece las ramas del árbol que los resguarda. Hace frío y él no está abrigado lo suficiente. Su ropa y su pelo están húmedos. Y la lluvia persiste.

No puedo quedarme mucho, no tardarán en notar mi ausencia, dice ella de pronto, acomodándose un mechón de cabello detrás de la oreja y subiéndose la capucha de nuevo.

Él le sujeta la muñeca con una mano limpia de uñas al ras. Volveré a buscarte.

Ella asiente, abre el paraguas y se incorpora. Los tacones suenan sobre la grava para reanudar su camino. Avanza más rápidamente que cuando la vio acercarse. Él clava los ojos en su espalda esbelta y la mira desaparecer engullida por los árboles y la niebla.

Sabe que se ha quedado mirándola, apenas se levanta lo siente atravesándole la espalda. Tiene miedo. La promesa recién hecha se le ciñe como un nudo a la garganta.

sábado, septiembre 13, 2008


i'm too tired not to be with you.

martes, agosto 19, 2008


y así fue como el día de su vigésimo cumpleaños lo empezó tomando anticonceptivos y vomitando.

sábado, agosto 16, 2008

Ésta vez desde un Holiday Inn en Monterrey, la música de Kiu revolviéndome las ideas y el aire acondicionando al máximo, erizándome los vellos en la nuca cubiertos de éste sudor norteño insoportablemente chicloso (ojalá fuera tuyo y mío este sudor)

Llegando hace apenas dos horas de Linares, nubes de mariposas por la carretera, lluvia violenta, y el calor, y una suburban blanca desbarrancada por la derecha hasta la mitad de un precipicio (después te escribo fragmentos de canciones y mis dedos quisieran acariciar tu cuerpo en lugar de sólo el abc del celular)

Encontré un libro de Cortázar en el baño de la casa, cuatro perros enanos acalorados que trepan al mismo tiempo hasta mis piernas, arañándome la rodilla y el hombro, la cocina que despide un aroma a comida árabe y los siete ventiladores del piso de abajo encendidos, me voy a la cama mareada de sueño y de calor, casi media noche, la habitación de Darío a oscuras (del piso de abajo resuenan carcajadas ahogadas y el tenue maullido de Misho, siento la lengua pastosa y el cuerpo vidrioso, y aún así, mis ganas de tenerte cerca me duelen insoportablemente en el pecho)

lunes, agosto 11, 2008








my love is a life taker
weezer

domingo, julio 27, 2008


Tu voz, con todo el silencio de la noche y la lluvia cayendo detrás de las cortinas cerradas hacen eco sobre mi vientre. el lado derecho de tu cara sobre mis costillas; y tu oído. Y la luz rojiza de la lámpara en el buró que se filtra frente tus ojos a través del hueco de mis piernas desnudas.

Al sur de la frontera, Al oeste del sol junto a la almohada aún repleta de gemidos y respiraciones encortadas. La marca de mis dientes en su funda y la de los tuyos en mi piel. Y las sábanas, ay las sábanas desordenadas que en ese momento cubrían la mitad de tu cuerpo; y tu rostro y tu cabello ocultándome el pecho, y mi mano recorriéndote el surco de la espalda y tus dedos acariciando incesantes círculos en mi ombligo.

Y las veintiún horas de ese jueves perfecto que se escurrían tan aprisa como tu sudor y la lluvia sobre mis manos.

domingo, julio 20, 2008





i want to stop destroying you



but
i can't



miércoles, julio 09, 2008










acabo de despertar y está lloviendo. ha llovido todo el tiempo desde que te fuiste...es como si, con tu partida, al cielo se le hubiera abierto una herida y no pudiera dejar de llorar. ya vuelve, amor, que el cielo y yo tenemos la misma herida, y con tanta agua no tardaremos en inundar la ciudad

miércoles, junio 25, 2008


de algún modo ha inventado mi nombre con su amor











usted de todos modos

no sabe ni se imagina
qué sola va a quedar
mi muerte
sin
su
vi
da.


benedetti

viernes, junio 20, 2008


"nombre, a esa edad es muy difícil que cambien"



y yo, ilusa, creí que lo había hecho
creí que ahora, junto conmigo, era diferente
que después de tantos años de conflictos
y de de aquella vez en ésta misma sala a las dos de la madrugada
habíamos vuelto a construir una mutua confianza


no seas pendeja, doré, la gente no cambia en realidad
nunca lo hace
a menos que de verdad quiera


y yo de verdad quise hacerlo, y a pesar de todo he vuelto a llorar mientras discutíamos,
del mismo modo que hace casi dos años, cuando tenía diecisiete y las infantiles letras en mi blog estaban cargadas justo igual que éstas
de rabia...y confusión




hoy no queda en mi
si ésta noche regresé a aquellos malos hábitos, fue por su culpa



y a ti solo puedo volver a decirte

gracias por siempre estar