Una lluvia suave pero constante cae desde el medio día. Hay niebla que envuelve los árboles, los caminos. Ella pasa por delante del parque, buscando su entrada. Un paraguas color crema, a juego con su gabardina, se apoya sobre su hombro. Recorre los senderos vacíos haciendo sonar los tacones en el camino de grava y lo busca con la mirada, temiendo que no esté ahí. En el centro del parque, resguardándose de la lluvia bajo un gran sauce llorón, lo distingue. Aprieta el paso al tiempo que cierra el paraguas.
Él la mira acercarse caminando como si flotara entre la espesura de los árboles y la persistente lluvia. Está sentado en una banca bajo el árbol, esperándola desde hace media hora.
No pude salir antes, dice ella echándose la capucha del abrigo hacia atrás.
No importa.
No debiste haber llamado al timbre, alguien podría haberte visto.
Tuve cuidado. Hacía tiempo que te observaba cerca de la ventana, sabía que me notarías.
Pero pude no haber sido la única. Un escalofrío le recorre la espalda y tiembla. Le gustaría que él la estrechara, pero sabe que no lo hará, no ahora, todavía.
¿Cuándo llegaste?, pregunta ella mirándole las manos. Están limpias, llenas de callos. Las unas cortadas al ras apenas se asoman en los dedos.
Justo ahora.
¿Y cuando vas a irte?
No lo sé, responde él. Gastas el tiempo con demasiadas preguntas.
El viento mece las ramas del árbol que los resguarda. Hace frío y él no está abrigado lo suficiente. Su ropa y su pelo están húmedos. Y la lluvia persiste.
No puedo quedarme mucho, no tardarán en notar mi ausencia, dice ella de pronto, acomodándose un mechón de cabello detrás de la oreja y subiéndose la capucha de nuevo.
Él le sujeta la muñeca con una mano limpia de uñas al ras. Volveré a buscarte.
Ella asiente, abre el paraguas y se incorpora. Los tacones suenan sobre la grava para reanudar su camino. Avanza más rápidamente que cuando la vio acercarse. Él clava los ojos en su espalda esbelta y la mira desaparecer engullida por los árboles y la niebla.
Sabe que se ha quedado mirándola, apenas se levanta lo siente atravesándole la espalda. Tiene miedo. La promesa recién hecha se le ciñe como un nudo a la garganta.

7 comentarios:
delicatessen pa una tarde fria y gris
Dónde anda?
Coincido, a veces tampoco sé... Le tengo una mala noticia pero es obvio que no puedo darsela por aquí.
Chida redacción muchachona, haber si nos vemos el lunes en la escuela que tengo que ir (como siempre) a pagar multa de biblioteca
Saludotes
(aaa me acuerdo q te debo un disco XD
Yo también :) bueno entonces me da su correo?
She only comes to me in my dreams,
So sleep becomes routine,
It's not healthy, it's what makes you right...
She only comes to me in my dreams,
So sleep becomes addicting,
It's not healthy, it's what makes you right
It's not healthy, it's what makes you...
I just want you to hit me as fucking hard as you can...
Holaaaa, hacia tiempo q no te leia, bueno ni yo me leia =S
Aniway, aqui ando...
Eso de volver a ver a alguien q marco la vida hace mas fuerte el orgullo, aviva el doloor y renace la herida, que dificiles despedidas pero a la vez son frias...
Un beso
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