miércoles, noviembre 14, 2007

Intuición.


Pero sólo siento los muslos dormidos. El cosquilleo incesante bajando con una tenacidad idiota hasta las plantas pies, junto con la mano que lánguidamente comenzó acariciando la ingle, haciendo círculos y espirales sobre la piel.

Y tiemblo, tiemblo, y no dejo de temblar. Porque la mano sigue, busca y sólo encuentra el cuerpo tibio, húmedo, vidrioso colmado de frío y cafeína. Trémulo de las rodillas y de todos sus dedos, un vientre ansioso estremeciéndose convulsionado, la espalda arqueada sobre las sábanas y un gemido interminable atorado en la garganta.

Esos dedos ávidos que hurgan. Queriendo desenterrarte de algún lugar, muy adentro. Quebrándome y buscándome, y buscándote sin encontrarte. Con los ojos cerrados y los incisivos enterrados en el labio, deseando con aquel insensato desespero que la mano que me acaricia, ah aquella mano, fuera en realidad la tuya, y no la triste mía.


7 comentarios:

cakes dijo...

me parece familiar

leendo

hug*

dani dijo...

ya te dije... cuando te apetezca, escribe solo cuando te apetezca... y mira, te apeteció
siempre tú añorando ausencias, querida


and the hand make us slide...

besotos, niña

Anónimo dijo...

Hola guapa, pensaba que habías abandonado los spaces, pero veo que has reaparecido por aquí. Un placer pasar a verte. Vendré más veces.
Cuídate mucho.

Besos desde la España verde del norte.

s4nt0 dijo...

mire no mas, que bonito escribe

Ely dijo...

Ah!... amo la mano triste; pero siempre fiel hahaha.

Anónimo dijo...

Me gusta pasar por aqui y desearte que seas muy feliz y que siempre vivas con la cabeza bien alta.

Besos desde la España verde del norte.

Rojo40 dijo...

A quien quieres, cuando tu quieres, como tu quieres, donde tu quieres, cuanto tu quieres y por donde tu quieres. Impresionante cuanto poder se encierra en un dedo.